La importancia de la visita del Papa Francisco a México

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La importancia de la visita del Papa Francisco a México

Iglesias por la paz

México es un país al que le están doliendo las entrañas.  El pueblo mexicano sufre, aunque parece que aguanta, pero le duele la violencia, la corrupción, el engaño, el despojo.  En este contexto aparentemente desalentador aparece la figura de Francisco, quien desde hace 3 años se ha esforzado dar signos de cambio, signos de conversión.

 

Su visita puede resultar importante, según quien lo vea. Hay al menos cuatro grandes grupos de personas que tienen algún tipo de interés en la visita a nuestro país: estos son: las autoridades de gobiernos; las elites empresariales; los obispos, y finalmente el pueblo, especialmente las personas que necesitan un mensaje de aliento.

 

Los gobiernos, con un desprestigio público generalizado, piden a gritos estar en primera plana, ser vistos porque con la fama viene la posibilidad de votos. Su hambre es de fama, y cuentan con los medios de comunicación para generar idolatría del Papa. Desde Chiapas hasta Chihuahua se ha hecho un montaje publicitario por todos lados, con la imagen amable del Papa pero que en el fondo pretenden sacar provecho político del evento. Incluso no les interesa tomar en cuenta el Estado Laico que aún está señalado en la Constitución mexicana.  Continúan con las mismas prácticas “de apariencias” arreglando las calles donde pasará el Papa, como por ejemplo en Ecatepec siendo este un lugar sumamente violento y que refleja el horror de los feminicidios en el Estado de México.

 

Sin mucha notoriedad, está un sector aliado a las autoridades del Estado, es el sector ligado al gran capital. No son sectores que estén contentos con el mensaje de Francisco plasmado en la encíclica Laudato Si, puesto que en ella, el Papa evidencia este sistema con una lógica de muerte. Su hambre sigue siendo de dinero, de control, de dominio.

 

En la jerarquía eclesial la visita nos destapa las luchas de poder e intereses cupulares. Por un lado, la mayoría de los obispos mexicanos quieren legitimar un estilo conservador de lo religioso, y por ello les da miedo la libertad del Papa.  Quizá haya hasta un tipo de añoranza a Juan Pablo II porque,  al parecer, Francisco les gusta menos porque cuestiona más. Parece que no tienen hambre ni sed de conversión, acaso ¿tendrán deseo de ser iglesia de y para los pobres?

 

El pueblo sufriente tiene el interés de verle y de escucharle decir palabras proféticas. El pueblo tiene hambre y sed de Justicia y Paz. Francisco viene a sentir, a palpar lo que clama este pueblo pero también lo que le mueve a seguir.  El Papa no viene a solucionar pero sí “puede” llegar a más con tan sólo nombrar y evidenciar actitudes que están dominando al pueblo, en sí , eso ya es un mensaje de aliento.

 

Sabemos que nos hablará simbólicamente. Posiblemente no señalará ni confrontará abiertamente a nadie. No es ese tipo de profeta. Viene a ser misionero de misericordia y paz. Viene a ver a los ojos a la Morenita de Guadalupe porque a ella no le gusta lo que pasa en este país. Esto en sí también ya es un mensaje que interpela.

 

Su mensaje pastoral lo dirá en lugares y con personas simbólicas. Irá a la tumba de Don Samuel, el Tatic de los pueblos originarios; verá a indígenas, enfermos, presos, migrantes… No viene en misión de conquista sino como un hermano que acompaña con misericordia y paz. Viene también desde su ser y sentir latinoamericano. Y viene a confirmar su mensaje de conversión hacia la vida  frente a un mundo capitalista que camina hacia la nada.

 

Lo importante de la visita también, es que espera de nosotros que demos ese salto hacia la madurez en la fe. Porque él no es El Mesías que nos solucionará los problemas.

 

¿qué nos toca como iglesias?

Lo primero que queremos decir es lo que No nos toca.

 

No nos toca esperar soluciones.

No nos toca dejar que nos resuelva la vida.

No nos toca permanecer inmunes a la realidad, ni al Kairos.

No nos toca dejar que el desaliento nos domine.

No nos toca, no ser profétic@s también.

 

Lo que Sí nos toca es:

 

Hacernos sujetos eclesiales, es decir, adultos en la fe. No esperar al “mesías” que nos salva de todo. No repitamos esquemas como con los Papas anteriores. Por supuesto que el Papa es un faro, da luces al horizonte y nos anima pero la tarea la tenemos nosotr@s.

Apropiarnos de la mística que le quiere imprimir a los agentes de iglesia: una práctica ecuménica, abierta, misericorde, noviolenta, no idolátrica.

Acoger su mensaje, intentar vivir ese mensaje y también, de manera más practica, multiplicar ese mensaje para que otros y otras hermanas lo escuchen.

Multiplicar, extender el mensaje. Este debe llegar de manera entendible a los sectores populares, al pueblo, amplio y diverso.  Que les anime a seguir con esperanza en medio de este contexto desalentador.

La conversión de nuestro corazón, hacia la Vida. Unir el corazón de unos con el corazón del otros. Cambiar la mente y  el corazón. Cambiar nuestro ser, viendo al que sufre y trabajar por la Justicia.

Es nuestro deseo el que la presencia del mensajero Francisco en nuestro país nos invite a todas y todos a habitar más humanamente nuestra casa común.