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“Conocer todas  las  raíces de los Ancestros e invocar su protección. Bendecir a toda s las  divinidades porque todas son las expresiones de lo supremo. Esta visión ecuménica sólo logra ser convocada y plasmada en la palabra. Ella posee la multiplicidad,  espiritualidad, creatividad y totalidad del conocimiento. Esta es la libertad de la  palabra que Manuel Zapata Olivella crea. No hay cadenas que nieguen la expresión del espíritu, sólo la plenitud de encontrar el símbolo verdadero de la existencia. Sergio Andrés Sandoval.

 

El desafío del CEE es encontrarnos día y día y paso a paso en la vida y decir lo que se siente, lo que se piensa, lo que se conjuga por dentro.  Y de dentro (del corazón, de la memoria o de la entraña) surge el ecumenismo, se expresa simple y cotidianamente, reverente o irreverentemente, nace de la multiplicidad que nos posee, sin más, es expresión de nuestras propias contradicciones y complejidades.

Es ecumenismo que se vive, porque nuestras raíces humanas, espirituales, corporales, se conjugan, le dan vida, si se las niega, si se les evade, si se les mata, no hay ecumenismo; este ecumenismo nace del personal  reconocimiento de nuestra historia, de la palabra de ancestras y ancestros,  de las palabras del pueblo y de  vidas que hablan, que desafían, que escuchan, surge de la memoria. Este  ecumenismo  se relaciona con personas, con personas-realidades, con personas-ideales, con otras y otros, se reconoce mutuamente.

Como ha dicho Eduardo Galeano,  son las dos memorias; la memoria individual esa que se va borrando, se ha ido borrando, la han borrado; y, la memoria colectiva, impresa en la piel y la cultura de nuestros pueblos. No memoria blanca. La memoria de libertad. No memoria “intelectual”.  Memoria de palabra y poesía.

En la memoria larga, el ecumenismo es la intersección que hemos creado para comprender y resistirnos a  la aniquilación del espíritu de nuestros pueblos, ese espíritu que anima, da fuerza, nos contiene y alienta la fe y la esperanza para humanamente trabajar juntas y juntos para construir ese otro mundo posible, la comunidad posible anti patriarcal, anti capitalista, anti colonial, es ese ecumenismo que ve en las relaciones humanas la posibilidad de reconocimiento mutuo como sujetas y sujetos históricos, políticos, emergentes pero sobre todo necesitados unos de otras y unas de otros, un reconocimiento que afirma “sin otras y otros, sin nuestros pueblos no hay posibilidad alguna”.

 

Nuestro compromiso ecuménico es andar con el pueblo como pueblo, como pueblo que camina y que lucha, que lucha y que en comunidad construye una casa para la humanidad entera.

 

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Ciudad de México, febrero de 2016.

Luisa Guzmán, Directora Ejecutiva

Centro de Estudios Ecuménicos